Nuevas, y no tan nuevas, realidades en los derechos de autor

Los últimos meses nos han ofrecido un barómetro interesante de lo que puede ser el futuro de la industria de la música. Desde el prisma de los autores, compositores, letristas y sus herederos, hasta las editoriales, administradores y sellos (por supuesto los managers, festivales, promotores, empresas de ticketing…), hemos contemplado la antesala de lo que puede pasar, aunque ya esté pasando. 

Con las variaciones en las políticas de confinamiento/desconfinamiento y las constantes incertidumbres en lo que respecta a los datos científicos de la pandemia, vivimos en una constante mutación de estado y de “status”, con clara repercusión en nuestra industria, en los modelos en los que se basa y que para ella se han creado. Algo que se nos ha impuesto como cierto en marzo (los conciertos en coches, por ejemplo) ya casi está ahora olvidado. La idea de hacer miles de pequeños eventos en vivo, que ganó mucha fuerza en mayo, ahora queda en entredicho con los rebrotes. La única certeza es que el live streaming aguantará. Como todo, ha empezado como una pasión y una promesa de cara al futuro, como la última y única solución y salvación. Y no es así. Es una modalidad más, interesante en cualquier caso y que podrá ser importante, pero no la única.

Desde Unison hemos actuado de manera ágil y abierta, transparente y certera, con el fin de  garantizar al máximo la inclusión y la integración de los intereses de los derechohabientes con los usuarios y nuevas plataformas. No puedes antagonizar derechohabientes y usuarios. Las OGI o el “gestor” deberán funcionar siempre como un catalizador de crecimiento para sus clientes, y para que lo pueda lograr hay que tender puentes… como en todos los aspectos de la vida. 

Una vez tendidos los puentes, no se puede descuidar a los usuarios digitales tradicionales, ya que cada vez representan una mayor fuente de ingresos para los derechohabientes. Llegado a este punto, hay que abrazar, y abrazamos, las nuevas realidades como las del live streaming; apoyamos igualmente y colaboramos con soluciones que el mercado ahora empieza a aceptar, pero que no se caracterizan por la novedad, como la VR, AR y el Gaming

Las formas de explotación de contenidos son cada vez más complejas, y los ángulos de abordaje sobre cada tipo de derechos y cada modalidad de explotación cambian a una velocidad que la legislación no puede acompañar; tampoco las sentencias de los tribunales patrios y/o europeos. Creemos que hay una constante en todo, utilizar los principios de Berna y de los tratados internacionales, tomar las bases que siempre hemos tenido encajando las nuevas realidades y leyéndolas a esa luz, siempre con miras a una solución futura.

Todo esto sólo podrá funcionar si hay una simbiosis cíclica y continua entre todos los actores del mercado, incluidos los propios derechohabientes. El futuro ha llegado más temprano de lo esperado, pero, como en una película de ciencia ficción, vuelve y se va al ritmo de las decisiones políticas y evoluciones científicas con impacto en el negocio. Nuestro rol es ofrecer las condiciones técnicas y de conocimiento para que los derechohabientes encuentren una constante. Para los nerds de Lost, la realidad de hoy encuentra un reflejo fenomenal en uno de los episodios más aclamados de la serie, La Constante.

¿Y qué otra constante no define mejor a la industria de la música desde sus inicios, sino precisamente la adaptación continua a los avances tecnológicos y cambios sociales?

Daniel Faraday observa las hojas de su diario y en una de ellas encuentra anotado algo por él, quedándose atónito: «Si algo sale mal, Desmond Hume será mi constante».

 

David Serras Pereira

Licensing and International Manager

Unison Rights

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